El bótox, o toxina botulínica, es una sustancia neuromoduladora conocida principalmente por su uso en tratamientos médico-estéticos para reducir o eliminar las arrugas.  Sin embargo, también tiene aplicaciones terapéuticas, entre las que destaca el tratamiento del bruxismo.

Dado que existen diferentes maneras de abordar el bruxismo (bótox, férulas de descarga…) resulta imprescindible realizar una valoración del paciente antes de determinar cuál es el tratamiento más adecuado.

¿Bótox para el bruxismo?

El bruxismo es un hábito involuntario que se caracteriza por el apretamiento o rechinamiento de los dientes. Aunque dicha condición puede manifestarse durante el día (bruxismo diurno) es más frecuente durante el sueño (bruxismo nocturno).

El bruxismo tiene su origen en los movimientos involuntarios de los músculos de la masticación, lo que genera una sobrecarga tanto en los músculos implicados como en las articulaciones. Esto, a su vez, suele derivar en dolores crónicos (mandíbula, cabeza, cuello…), desgastes en los dientes y trastornos en la articulación temporomandibular.

Por su parte, el bótox es un neuromodulador que bloquea la transmisión de los estímulos que van desde las neuronas del cerebro hasta los músculos. Tras la aplicación del bótox, los músculos no reciben el mensaje por parte del cerebro, lo que produce una disminución de las contracciones de dichos músculos (aquellos sobre los que se ha aplicado el bótox).

¿Qué hace el bótox para el bruxismo?

El bótox actúa sobre el bruxismo de la siguiente manera:

  • Relajación muscular: el bótox se inyecta en los músculos maseteros y temporales, que son los principales músculos implicados en la masticación. Una vez infiltrado, el bótox bloquea las señales nerviosas que causan la contracción muscular, lo que lleva a una relajación de la musculatura.
  • Reducción del dolor: al relajar los músculos maseteros y temporales, se produce un alivio de la tensión muscular y del dolor asociados al bruxismo.
  • Prevención de desgastes y fracturas dentales: al disminuir la fuerza con la que la persona aprieta o rechina los dientes, se frenan los daños al esmalte dental. En consecuencia, el bótox también sirve para prevenir desgastes y fracturas en los dientes.
  • Mejora del sueño: al eliminar el hábito de apretar y rechinar los dientes, el bótox contribuye a mejorar la calidad del sueño. Gracias a la toxina botulínica, la persona puede despertarse más descansada, ya que su sueño ha sido más reparador, y sin los clásicos dolores que padecen los pacientes bruxistas nada más levantarse (mandíbula, cabeza, cuello…).

¿Cómo se realiza el procedimiento?

A continuación, describimos el proceso que se suele seguir para tratar el bruxismo con bótox:

  • Administración de anestesia tópica: para inyectar el bótox se utilizan unas agujas muy finas, lo que reduce al mínimo las molestias. Por ello, no suele ser necesario administrar anestesia local. Normalmente, solo se usa un anestésico tópico para adormecer la zona.
  • Infiltración de la toxina botulínica: como hemos mencionado, el botox se inyecta en los músculos maseteros y temporales. Este paso se caracteriza por ser rápido, ya que dura pocos minutos. En cualquier caso, el número de infiltraciones depende de varios factores, entre los que destaca la severidad del bruxismo.
  • Cuidados tras el procedimiento: los pacientes pueden retomar sus actividades normales inmediatamente después de haber administrado el bótox. En general, lo único que hay que evitar en las 48 horas posteriores al tratamiento son los masajes en la zona donde se ha inyectado la toxina botulínica, para evitar su dispersión. Además, hay que tener en cuenta que puede aparecer algo de enrojecimiento, hinchazón o moratones en la cara, pero estos efectos suelen ser leves y temporales.
  • Relajación de los músculos: los efectos de los neuromoduladores comienzan a notarse pasados unos días (entre 48-72 horas), ya que el bótox necesita algo de tiempo para actuar sobre la musculatura. Unos 15 días después, el paciente podrá notar los efectos al completo.
  • Seguimiento: 15 días después de haber inyectado el bótox resulta recomendable acudir a una visita de seguimiento, para que el odontólogo valore la eficacia del tratamiento y determine si resulta necesario administrar una dosis adicional.

¿Dónde se aplica el bótox para el bruxismo?

Para tratar el bruxismo el bótox se aplica en zonas estratégicas de dos músculos de la mandíbula: el masetero y el temporal.

  • Músculo masetero: es uno de los músculos más grandes y fuertes del cuerpo humano. Está ubicado en la parte lateral de la cara, justo delante del oído, y es el principal responsable de la masticación.
  • Músculo temporal: es un músculo fino y con forma de abanico que se encuentra en la sien. Es otro de los músculos más importantes en el proceso de masticación.

¿Cuánto dura el efecto del bótox para el bruxismo?

Por lo general, el efecto del bótox en el tratamiento del bruxismo tiene una duración de entre seis meses y un año. Sin embargo, este período puede variar de una persona a otra debido a factores como la dosis administrada, el metabolismo del paciente o la severidad del bruxismo.

Dado que la duración de los efectos varía en función de cada persona resulta conveniente acudir a revisiones periódicas con el odontólogo (entre una y dos veces al año) para que valore la efectividad del tratamiento. Igualmente, en el caso de sentir que la efectividad del bótox disminuye, es esencial acudir al dentista para que valore la aplicación de una nueva dosis de toxina botulínica.

¿Cuánto cuesta el bótox para el bruxismo?

Normalmente, el precio de un tratamiento con bótox para el bruxismo oscila entre los 200 y los 400 euros. No obstante, el presupuesto final dependerá de la cantidad que sea necesario inyectar durante la sesión. Debido a esto, las repeticiones del tratamiento, las cuales son necesarias cuando la toxina botulínica pierde efectividad, suelen tener un precio más bajo.

En cualquier caso, si estás interesado en recurrir al bótox para tratar el bruxismo, te recomendamos que acudas a una primera visita sin coste en la Clínica Dental Pérez & Saavedra para que nuestros doctores te valoren. Si tu condición se puede tratar con bótox, te explicarán con detalle el procedimiento y responderán a todas las dudas que te surjan.

Bibliografía