La piorrea es una de las enfermedades bucodentales más frecuentes en adultos, aunque muchas personas no la identifican hasta que aparecen síntomas avanzados como la movilidad dental o la retracción de encías.
Su nombre clínico es periodontitis, y constituye la principal causa de pérdida de dientes en la población adulta. Sin embargo, un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado permiten controlar la enfermedad y evitar sus consecuencias más graves.
En este artículo te explicamos qué es la piorrea, qué la causa, cómo reconocer sus síntomas y cuáles son las opciones de tratamiento más habituales para mantenerla bajo control.
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¿Qué es la piorrea?
La piorrea, denominada en terminología clínica periodontitis, es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a los tejidos que rodean y sostienen los dientes: la encía, el ligamento periodontal y el hueso alveolar. Se trata de una infección provocada por bacterias que, si no se trata, destruye de forma progresiva el soporte de las piezas dentales hasta provocar su pérdida.
La periodontitis afecta aproximadamente al 62% de los adultos, según un análisis de 55 estudios epidemiológicos realizados en 17 países (Journal of Clinical Periodontology, 2023). Esto la convierte en una de las patologías bucodentales más extendidas a nivel global.
Diferencia entre gingivitis y piorrea
La gingivitis es la fase inicial de la enfermedad periodontal y se limita a la inflamación de las encías, sin que exista destrucción de hueso. En esta etapa, el daño es reversible con una higiene correcta y una limpieza dental profesional.
En cambio, cuando la gingivitis no se trata y la inflamación se extiende al hueso y al ligamento periodontal, la enfermedad evoluciona a periodontitis o piorrea. A partir de ese momento, la destrucción del tejido de soporte ya no es reversible, aunque sí se puede detener su progresión con el tratamiento adecuado.
¿Qué causa la piorrea?
La causa principal de la piorrea es la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes. La placa es una película adhesiva compuesta por bacterias y restos de alimentos que se forma de manera constante sobre la superficie dental. Si no se elimina con el cepillado diario, se endurece y se transforma en sarro, que ya no puede retirarse con el cepillo y requiere una limpieza dental profesional.
El sarro se acumula debajo de la línea de la encía y favorece la multiplicación de bacterias que atacan los tejidos de soporte del diente. Con el tiempo, se forman bolsas periodontales entre la encía y el diente, que facilitan la progresión de la infección.
Además de una higiene bucal insuficiente, existen varios factores de riesgo que predisponen a padecer piorrea:
- Tabaquismo: es uno de los factores más determinantes. Los componentes tóxicos del tabaco debilitan las defensas de las encías y, además, enmascaran síntomas como el sangrado, lo que dificulta la detección temprana.
- Predisposición genética: las personas con antecedentes familiares de enfermedad periodontal tienen mayor probabilidad de desarrollarla.
- Edad: el riesgo aumenta a medida que se cumplen años. En mayores de 65 años, la prevalencia supera el 79% (Journal of Clinical Periodontology, 2023).
- Cambios hormonales: los que se producen durante el embarazo, la menstruación o la menopausia pueden hacer que las encías sean más vulnerables a la infección.
- Diabetes y otras enfermedades sistémicas: la diabetes reduce la capacidad del organismo para combatir infecciones, incluidas las de las encías. Otras patologías que afectan al sistema inmunitario (VIH, artritis reumatoide, enfermedad de Crohn…) también incrementan el riesgo. De hecho, la relación entre periodontitis y enfermedades como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares es bidireccional: la piorrea puede agravar estas patologías, y viceversa (Journal of Clinical Periodontology, 2023).
- Determinados fármacos: algunos medicamentos predisponen a la sequedad bucal, lo que favorece la acumulación de placa bacteriana.
- Malnutrición y déficit de vitamina C: una alimentación deficiente debilita los tejidos periodontales y reduce la resistencia frente a las infecciones.
¿Qué síntomas tiene la piorrea?
La piorrea dental puede manifestarse de diferentes formas según la fase en la que se encuentre. Conocer los síntomas permite detectarla a tiempo y evitar que la enfermedad avance.
Señales de una piorrea inicial
En las primeras fases, los signos más frecuentes son:
- Sangrado de encías: puede aparecer al cepillar los dientes, al usar hilo dental, al comer o de forma espontánea. En personas fumadoras, el tabaco enmascara este signo.
- Encías enrojecidas o inflamadas: las encías sanas presentan un tono rosado pálido. Cuando están inflamadas, adquieren un color rojo intenso o violeta.
- Mal aliento persistente: la acumulación de bacterias genera halitosis incluso después del cepillado.
- Sensibilidad o molestias: al comer o al cepillar los dientes.
Síntomas de una piorrea avanzada
Si la enfermedad no se trata, progresa y aparecen signos más graves:
- Retracción de encías: los dientes parecen más largos de lo habitual porque la encía se separa y expone la raíz.
- Bolsas periodontales: son depósitos que se forman entre la encía y el diente y que albergan bacterias inaccesibles para el cepillo.
- Movilidad dental: los dientes se aflojan como consecuencia de la pérdida de hueso de soporte.
- Aparición de espacios entre los dientes que antes no existían.
- Pus alrededor de dientes y encías.
- Pérdida de piezas dentales: el síntoma más grave e irreversible de la piorrea.
Si detectas cualquiera de estas señales, te recomendamos acudir a nuestra clínica dental para que el equipo especializado en periodoncia de Pérez Saavedra pueda valorarte y proponerte el tratamiento adecuado lo antes posible.
¿Es contagiosa la piorrea?
La piorrea no es una enfermedad contagiosa en el sentido habitual del término. No se transmite por un contacto casual ni por compartir alimentos o cubiertos. Sin embargo, las bacterias responsables de la periodontitis sí pueden transferirse a través de la saliva, por ejemplo, al compartir un cepillo de dientes o mediante besos prolongados.
Esto no significa que la otra persona vaya a desarrollar piorrea necesariamente, ya que para que la enfermedad aparezca deben confluir otros factores como una higiene insuficiente, predisposición genética o determinadas condiciones de salud (diabetes, VIH…).
¿La piorrea es hereditaria?
La piorrea no es hereditaria en sentido estricto, pero sí existe un componente genético que influye en el riesgo de padecerla. Las personas con antecedentes familiares de enfermedad periodontal pueden tener una predisposición mayor a desarrollarla.
Sin embargo, la genética por sí sola no determina la aparición de la piorrea: los hábitos de higiene, el tabaco y el estado de salud general son factores que pesan mucho más. Una buena prevención puede compensar la predisposición genética.
¿Tiene cura la piorrea?
La piorrea es una enfermedad crónica, lo que significa que no tiene una cura definitiva. Una vez que se ha producido la destrucción del hueso y de los tejidos de soporte, esa pérdida no se recupera de forma espontánea.
Sin embargo, esto no implica que no se pueda hacer nada. Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la piorrea se puede controlar eficazmente, frenando su progresión y evitando sus consecuencias más graves, como la movilidad y la pérdida de dientes. La clave está en actuar cuanto antes y mantener un seguimiento constante.
¿Cómo se trata la piorrea?
El tratamiento de la piorrea tiene como objetivo eliminar las bacterias, reducir la inflamación y detener la progresión de la enfermedad. Dependiendo de la gravedad del caso, puede incluir diferentes fases.
Diagnóstico
El primer paso es un diagnóstico preciso. El periodoncista realiza un sondaje periodontal para medir la profundidad de las bolsas periodontales y evalúa la pérdida de hueso mediante radiografías.
Además, en la clínica dental Pérez Saavedra contamos con tecnología avanzada como el TAC y el CBCT, que nos permiten llegar a un diagnóstico preciso. En algunos pacientes, también puede ser necesario un estudio microbiológico para identificar las bacterias responsables de la infección.
Raspado y alisado radicular
Consiste en una limpieza profunda que elimina el sarro y las bacterias acumuladas debajo de la línea de las encías, dentro de las bolsas periodontales. Se realiza con instrumentos específicos denominados curetas y bajo anestesia local. Es el tratamiento estándar para todos los pacientes con piorrea y puede requerir una o varias sesiones, dependiendo de la extensión de la enfermedad.
Cirugía periodontal
En los casos más avanzados, cuando las bolsas periodontales son demasiado profundas y los instrumentos de raspado no pueden acceder a todo el sarro, puede ser necesario recurrir a una cirugía periodontal de acceso. Este procedimiento permite al periodoncista limpiar las raíces en profundidad y, cuando es necesario, aplicar técnicas de regeneración del tejido perdido (encía y hueso).
Mantenimientos periodontales
Una vez controlada la fase activa, el paciente debe seguir un programa de mantenimiento periodontal que incluye visitas regulares al dentista (cada tres, cuatro o seis meses, según el caso) para realizar limpiezas profesionales y evaluar el estado de las encías y el hueso. Los mantenimientos son imprescindibles para evitar la reaparición de la enfermedad y constituyen la parte más importante del tratamiento a largo plazo.
¿Cómo prevenir la piorrea?
La prevención es la herramienta más eficaz contra la piorrea. Estas son las principales recomendaciones:
- Cepillarse los dientes tres veces al día, dedicando un mínimo de dos minutos a cada cepillado y prestando atención a todas las zonas de la boca.
- Usar hilo dental o cepillos interproximales a diario para eliminar la placa bacteriana de las zonas donde el cepillo no llega.
- Acudir al dentista de forma regular (al menos una vez al año) para revisiones y limpiezas profesionales.
- Abandonar el tabaco, ya que es uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad periodontal.
- Controlar enfermedades sistémicas como la diabetes, que aumentan la vulnerabilidad a las infecciones periodontales.
Detectar la gingivitis a tiempo permite tratarla antes de que evolucione a piorrea, evitando así los daños irreversibles en los tejidos de soporte de los dientes.
Si notas sangrado de encías, inflamación o cualquier otro signo de los que hemos descrito, no lo dejes pasar. Una piorrea detectada a tiempo se puede controlar, pero cuanto más se retrase el diagnóstico, más difícil será frenar la enfermedad. Además, una piorrea no controlada dificulta el éxito de otros tratamientos odontológicos, como la colocación de implantes dentales, y puede derivar en complicaciones como la periimplantitis.
En Pérez Saavedra te ofrecemos una primera consulta sin coste en la que nuestro equipo especializado en periodoncia evaluará el estado de tus encías y te propondrá el tratamiento más adecuado para tu caso.
Fuentes
- Trindade D, Carvalho R, Machado V, et al. Prevalence of periodontitis in dentate people between 2011 and 2020: A systematic review and meta-analysis of epidemiological studies. Journal of Clinical Periodontology. 2023;50(5):604-626.
- Herrera D, Sanz M, Kebschull M, et al. Association between periodontal diseases and cardiovascular diseases, diabetes and respiratory diseases: Consensus report of the Joint Workshop by the EFP and WONCA Europe. Journal of Clinical Periodontology. 2023;50(7):834-867.

