¿Se pueden colocar implantes dentales sin hueso?

Implantes dentales sin hueso

¿Se pueden colocar implantes dentales sin hueso?

¿Se pueden poner implantes dentales sin hueso? Esta es una cuestión que preocupa a muchos de los pacientes que acuden a Pérez Saavedra. Y es que, cuando una persona pierde dientes y pasa mucho tiempo sin reponerlos mediante implantes, existe el riesgo de que su hueso alveolar se reabsorba, lo que complica la posterior colocación de implantes dentales.

Afortunadamente, hoy en día, la Odontología ofrece soluciones para poder colocar implantes dentales en pacientes con poco hueso. Eso sí, se debe tener en cuenta que será necesario realizar una intervención previa para regenerar o injertar el hueso faltante. Además, la colocación de implantes con poco hueso es más compleja, por lo que resulta imprescindible recurrir a cirujanos con amplia experiencia en este tipo de casos.

Dada esta mayor complejidad, hemos elaborado un artículo para abordar las principales dudas de nuestros pacientes acerca de la colocación de implantes dentales sin hueso.

¿Por qué perdemos hueso en el maxilar superior y la mandíbula?

Normalmente, la pérdida ósea en el maxilar superior y en la mandíbula se debe a dos causas principales: la reabsorción del hueso alveolar y la anatomía o morfología de los senos maxilares.

1- Reabsorción del hueso alveolar

En la mayoría de los casos, la reabsorción del hueso alveolar tiene su origen en tres razones: la pérdida de dientes, la periodontitis y el uso de dentaduras postizas. Todos estos factores provocan que el hueso dental se retraiga, perdiendo altura, anchura y densidad.

  • Pérdida de dientes: la presencia de dientes estimula el hueso alveolar a través de las fuerzas ejercidas durante la masticación. Cuando se pierde un diente, este estímulo desaparece, lo que puede llevar a una reabsorción ósea en la zona afectada.
  • Periodontitis: la periodontitis (también llamada piorrea) es una enfermedad periodontal que afecta a las encías. Ocasiona una infección grave, crónica e irreversible que puede afectar al hueso que rodea y soporta los dientes. Si no se trata adecuadamente, la periodontitis avanzada puede destruir el hueso maxilar o mandibular, llevando a la pérdida de dientes y a la disminución de la masa ósea.
  • Uso de prótesis dentales removibles: el uso a largo plazo de prótesis dentales removibles (dentaduras postizas) que no se ajustan correctamente puede causar desgaste y reabsorción del hueso alveolar. Esto es fruto del movimiento y la fricción constante que ocasionan las dentaduras postizas mal ajustadas.

2- Anatomía y morfología de los senos maxilares

Los senos paranasales son unas cavidades llenas de aire ubicadas en los huesos del cráneo y la cara, concretamente en la zona que se encuentra alrededor de la nariz. Dentro de los senos paranasales podemos distinguir los senos maxilares, que son los más grandes y están ubicados debajo de los ojos, en el hueso maxilar. Los senos maxilares están presentes desde el nacimiento y continúan creciendo hasta la adolescencia.

En función de la morfología y la anatomía que presente cada persona los senos maxilares pueden tener unas características diferentes. Esto provoca que, en ocasiones, la cantidad de hueso que presentan los pacientes sea insuficiente, lo que hace necesario aumentar el soporte óseo para colocar implantes dentales.

¿Qué pasa si no tengo hueso para el implante dental?

La colocación de implantes dentales sin hueso está absolutamente desaconsejada. Esto se debe a que los dientes están continuamente expuestos a unas fuerzas oclusales considerables, principalmente procedentes de la masticación. Por tanto, los implantes necesitan contar con una base ósea sólida y estable para sujetarse adecuadamente.

En caso de no contar con suficiente soporte óseo, el tratamiento tendría unas grandes probabilidades de fracasar y los implantes podrían caerse, al no ser capaces de soportar la fuerza ejercida por los dientes durante la masticación.

Por tanto, ante la pérdida de algún diente lo más adecuado es acudir cuanto antes al implantólogo para frenar la reabsorción del hueso alveolar. En el caso de que no exista suficiente cantidad de hueso el cirujano podrá determinar si resulta conveniente recurrir a una regeneración o injerto óseo.

Técnicas de regeneración ósea para colocar implantes dentales sin hueso

Las técnicas de regeneración ósea permiten a los cirujanos crear suficiente hueso en pacientes que, de otra manera, no serían candidatos a la colocación de implantes dentales. Dichas técnicas, las cuales permiten aumentar la cantidad de hueso tanto en anchura como en altura, son cruciales para el éxito a largo plazo del tratamiento. Por tanto, es esencial escoger adecuadamente cuál se ajusta más a las necesidades de cada paciente.

Las principales técnicas de regeneración ósea para colocar implantes en pacientes con poco hueso son las siguientes:

Elevación de seno maxilar

La elevación de seno maxilar es una técnica que sirve para aumentar la cantidad de hueso en el maxilar superior, concretamente, en la zona de molares y premolares.

Para llevar a cabo este procedimiento, el implantólogo debe levantar la membrana de Schneider -la cual recubre el hueso maxilar- y crear un espacio entre este y la membrana. Dicho espacio servirá para injertar el hueso artificial.

El hueso artificial está basado en una sustancia denominada hidroxiapatita de calcio, la cual es biocompatible. Por tanto, no genera rechazos o problemas en el organismo.

Por lo general, tras este tratamiento, es necesario esperar alrededor de seis meses para realizar la cirugía de colocación de implantes dentales. Esto se debe a que la hidroxiapatita se va integrando, progresivamente, en el hueso natural del paciente.

Sin embargo, hay algunos casos en los que es posible colocar el implante inmediatamente después de la elevación de seno. Para ello, el paciente deberá tener, al menos, 4 milímetros de hueso natural.

Para saber si resulta posible colocar los implantes dentales justo después de la elevación de seno maxilar es necesario ser valorado por nuestro equipo médico especializado en Implantología, liderado por el doctor Antonio Pérez.

Injerto de hueso

El injerto de hueso es una técnica que permite incrementar el volumen óseo tanto en el maxilar superior como en la mandíbula.

Para llevar a cabo esta intervención, el odontólogo deberá realizar una incisión en la zona de la encía donde tiene que ir el hueso. De esta manera, abrirá una pequeña “ventana” e injertará dicho hueso.

En este punto, es importante mencionar que el injerto óseo que se coloca al paciente puede ser de diferentes tipos: autoinjerto, aloinjerto, xenoinjerto o injerto aloplástico.

Dada la distinta procedencia de los tipos de huesos mencionados, el tiempo que deberá esperar el paciente desde el injerto óseo hasta la colocación de los implantes dentales puede variar. Sin embargo, en líneas generales, podemos decir que dicho periodo oscila entre los tres y cuatro meses, aproximadamente.

Al igual que en el caso de la elevación de seno, lo más adecuado es que sea el implantólogo quien considere qué tipo de injerto de hueso es el más indicado para cada paciente.

Como has podido comprobar, en la actualidad es perfectamente viable colocar implantes dentales sin hueso. De hecho, este es un tratamiento que se realiza todos los días con gran éxito.

Sin embargo, como ya te hemos avanzado, debes tener en cuenta que este procedimiento añade un extra de complejidad al tratamiento de implantes dentales. Por ello, es fundamental que sea realizado por un implantólogo experimentado.

En nuestra clínica dental contamos con un equipo médico especializado en Implantología que cuenta con más de 30 años de experiencia y que está formado por los doctores Antonio Pérez y Eduardo Boto. Por tanto, estos doctores son los encargados de planificar y ejecutar los tratamientos de regeneración e injerto de hueso, a la vez que aplican las técnicas más novedosas que existen actualmente.

Si eliges un buen implantólogo evitarás que te pase lo que vemos en nuestra consulta cada día: pacientes que acuden a nosotros con implantes mal colocados o a punto de caerse, con infecciones o dolor. Todo ello producido por un tratamiento implantológico mal planificado o ejecutado.

855 555 Antonio Pérez